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Amores Secretos y a Escondidas


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Lo disfrutas pero lo sufres, nadie puede saber lo que sientes. ¿Ese amor secreto es real o sólo un personaje idealizado?

Ya te veo, ahí estás con ese dulzor amargo. Inconfesable, pero con su toque de gozo. Sabes que no podrás sostener por demasiado tiempo esa dinámica, pero no encuentras el modo de salir de ahí. Descubre que hay enormes dosis de subjetividad, y ante tus ojos una oportunidad de salir de ahí o de tener una relación a todas luces de una vez por todas.

Los ingredientes y el contexto de un amor secreto nos trepan a un viaje repleto de subjetividad. Porque no sólo es él, es el peligro, las estrategias que deberán aplicar para no ser descubiertos, la elección de lugares. Todo lo que deberán acordar para poder ejecutar su amor clandestino. Y todo ello produce un efecto: intimidad. Se creará a niveles aún mayores que si vivieran su relación pública. Porque la complicidad y lo prohibido la exacerban. Y se convierte en el motor de la continuidad. Por ello muchas parejas que comenzaron con relaciones escondidas, una vez descubiertas y con capacidad para vivirse ante los demás, se tambalean hasta la ruptura. Porque perdieron su motor.

Creando al espejismo

El mayor meollo está en la dotación de cualidades que surge. Porque esa persona bajo la sombra se vuelve perfecta, incondicional y termina súper dotada de aspectos que ni posee. Las fantasías, el sexo y la erótica rebasan lo intenso y placentero, porque nada para despertar el deseo como ‘lo que no debemos’ y el sabernos ocultos. Entonces el apego hormonal, neuroquímico, afectivo, se dan a manos llenas. Alimenta nuestro ego y sus funciones, y será muy probable que dejemos que avance hasta que se haga insostenible.

Enfría tu cabeza

En toda relación debemos preguntarnos si ésta potencializa lo mejor de nosotras. Si nos permite explotar la mejor versión de nosotras. ¿Te brinda bienestar y paz mental? ¿Compromete otros aspectos de tu vida y podría acabar con lo que has construido? No siempre el amor secreto se quedará en la experiencia a recordar en la vejez sin consecuencias. Muchas veces transformará todo y romperá mucho. Hay que saberse detener. La única manera es desmitificando al ente que creaste.

  • Enlista los aspectos que te hacen imposible terminar, sus ‘cualidades’.
  • A un lado lo que sientes con respecto a esas actitudes, palabras o estrategias que te han envuelto.
  • Ahora determina con toda honestidad cuales le pertenecen en realidad y los que tú crees que tiene o le has regalado.
  • Haz otra lista con lo que te brinda y lo que te haría perder (tu relación de pareja, trabajo, amistades). ¿Qué pesa más?

Es probable que descubras que no es él, sino lo que te hace sentir. En quien te conviertes cuando están juntos.



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