dcsimg
logo

¿Tienes bloqueos sexuales?


Compartir

Hace unos días cené con mi amiga Sandra, pensé que la noche transcurriría entre algunos chismes, anécdotas y los típicos planes de cada una. Y así comenzó, pero de pronto –y totalmente fuera del tema- salió de su boca una especie de súplica: “Te juro que no siento nada cuando tengo sexo”. Fue como si de la nada me contara una larga y triste historia en una línea. Sabía a lo que se refería.

 

Me di cuenta que la sexualidad tiene un enorme papel en el camino de desbloquearnos y en pocas palabras hacer una obra de arte de nosotras mismas. Claro, el arte es subjetivo así que se trata de auto considerarse una obra de arte, no que los demás decidan si lo eres o no.

 

Comencé a tranquilizarla, le dije que en la sexualidad es común vivir bloqueos que se traducen en no poder disfrutar del cuerpo: desde miedo a los propios genitales, fuerte autocrítica al físico, vergüenza disfrazada de pudor, hasta imposibilidad para llegar al orgasmo. Expresar los deseos, cosas tan simples como decidir usar un método anticonceptivo porque desde chavas nos alimentaron mitos al respecto. Y claro, el principal bloqueo del que hablábamos, sentir. Que se debe –literal- a no querer sentir.

 

Claro, nos enseñaron a percibir el sexo con terror, como un medio para contactar un lado humano oscuro y pecaminoso. El placer nos generó culpa, porque aprendimos que la gente debe sentirse mal y tener quejas sobre su vida para encajar en la dinámica social. A nadie le gusta escuchar lo bien que nos sentimos, lo maravillosa que es nuestra vida de pareja. Pero eso sí, no llegues hecha un mar de lágrimas a contar tus infortunios porque te encontrarás con más de cinco pares de orejas dispuestas a escucharte (más que por darte consuelo, por dárselo a sí mismos).

 

Hacer consciente quienes crearon esos bloqueos en nosotras, quiénes nos convencieron de que el sexo es sucio, el amor apesta, sentir deseo es de "malas mujeres", que nunca seremos lo suficientemente atractivas o nuestros genitales no son lo suficientemente poderosos, masturbarnos es malo, respetar la diversidad sexual es rebelión, darse espacio para encontrarse con el ser sexual es alejarse de "la virtud"; y una larguísima y personalísima lista, es lo que nos hará encontrar la hebra de esa madeja que nos frena y aleja de nuestra plenitud.

 

Esa misma noche entre recuerdos, algunos poco agradables y otros que nos arrancaron carcajadas -que hacían a los meseros y comensales voltear a vernos-, hicimos esa especie de ejercicio. Pensamos en dónde, de quiénes o cuándo adoptamos esas ideas limitantes. Surgieron episodios tan estúpidos como aquella vez que estando en la secundaria escuchamos que el típico guapo nos criticó. O esa vez que en uno de nuestros primeros encuentros eróticos, el tipo perdió la erección por nervios y terminamos culpándonos. Y aquellas veces –muchas- que escuchamos a nuestra familia criticar y estigmatizar a las mujeres porque parecían o se comportaban como seres sexualmente libres. Mucho se curó esa noche, tantas visiones sobre nosotras mismas. Y salimos con una nueva expectativa que, obvio, tendremos que seguir concientizando y trabajando pero a través de ella, ya comenzamos a "sanar nuestro colchón".

 

En serio, piensa hoy en esas personas o situaciones que te tienen atada inconscientemente. Te vas a encontrar con sorpresas. Y estarás listas para rediseñar tu panorama sexual.



otras notas que te pueden interesar


regresar